Una apuesta decisiva por la salud pública
El país está frente a uno de sus movimientos más ambiciosos en infraestructura sanitaria. Tres megaproyectos impulsados por PROINVERSIÓN buscan transformar la forma en que se accede a la salud, los medicamentos y el saneamiento. Cada uno responde a una brecha histórica: saturación de hospitales, deficiencias en el abastecimiento de fármacos y servicios básicos en zonas que han sido olvidadas durante años.
Torre Trecca: un nuevo eje de atención
La rehabilitación de la Torre Trecca promete convertirse en el centro de consultorios más grande del Perú. Con más de 110 consultorios distribuidos en 26 niveles, este edificio no solo ampliará la capacidad de atención, sino que aliviará la presión sobre los hospitales colapsados de Lima.
Para miles de pacientes, significará menos horas de espera y un acceso más ordenado y humano a los servicios especializados.
SALOG: medicinas que llegan a tiempo
El proyecto SALOG apunta a modernizar el sistema de almacenamiento y distribución de medicamentos en Lima y Callao. Su fortalecimiento permitirá digitalizar procesos, robustecer la cadena de suministro y garantizar disponibilidad en momentos críticos.
Un sistema logístico eficiente no es solo comodidad; es vida. Un medicamento que llega tarde puede cambiar el destino de una familia. SALOG nace para que eso deje de ocurrir.
PTAR Puerto Maldonado: salud también es saneamiento
El tercer proyecto es la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Puerto Maldonado, una obra que llevará redes de alcantarillado y conexiones domiciliarias a más de 190 mil personas en la Amazonía.
Se trata de una intervención que recuerda que la salud pública no empieza en el hospital, sino en el agua limpia, el saneamiento y la prevención de enfermedades generadas por la contaminación.
Un país que busca equilibrar la balanza
Estos megaproyectos reflejan un mensaje claro: la salud debe dejar de ser un privilegio y convertirse en una garantía. Representan un paso hacia un sistema más justo y moderno, aunque su éxito dependerá de una ejecución eficiente, transparencia permanente y una ciudadanía vigilante.
El desafío no está en anunciar las obras; está en convertirlas en realidad y en beneficios palpables para millones de peruanos.
Hacia un sistema de salud digno y sostenible
Si estos proyectos avanzan con rigor, podrían marcar un antes y un después en la salud pública del Perú.
Son más que infraestructura: son el inicio de una visión donde la dignidad y el acceso equitativo se vuelven parte del diseño mismo del país.
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