Tarapoto y Yurimaguas: cuando la energía se convierte en una urgencia humana
La Amazonía peruana enfrenta un desafío silencioso pero decisivo: la fragilidad de su sistema eléctrico. El MINEM ha establecido medidas transitorias para reforzar el suministro en Tarapoto y Yurimaguas, dos ciudades cuyo crecimiento supera la capacidad actual de la infraestructura.
Un diagnóstico que ya no podía esperar
Durante meses, la red eléctrica mostró señales de saturación: caídas de tensión, interrupciones frecuentes y una dependencia total del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional.
Para miles de familias, esto significó días inciertos, comercios paralizados y centros de salud sin la seguridad energética mínima para funcionar con estabilidad.
La declaratoria de “grave deficiencia” reconoce oficialmente una realidad que la ciudadanía ya vivía en su día a día.
Medidas transitorias: alivio necesario, solución incompleta
El MINEM dispuso la implementación de generación eléctrica adicional de emergencia para mitigar los riesgos inmediatos.
Esta medida permitirá sostener la demanda mientras avanza la ejecución del proyecto definitivo de transmisión que, de cumplirse los plazos, estabilizará la zona en los próximos años.
Pero toda solución temporal es, por naturaleza, frágil. Depende de combustible, mantenimiento constante y una coordinación técnica impecable. Es un puente, no un destino final.
La dimensión humana detrás del apagón
Cuando la electricidad falla, no solo se apagan las luces.
Se detienen actividades escolares, se suspenden tratamientos médicos, se afecta la cadena de frío de alimentos y medicamentos, se paralizan negocios familiares, y se incrementa la sensación de abandono en regiones históricamente postergadas.
La energía es más que un servicio público: es el impulso que sostiene el desarrollo humano. Sin ella, la Amazonía vive en desigualdad frente al resto del país.
Una mirada crítica: la deuda estructural con la Amazonía
Este escenario revela una verdad incómoda: el crecimiento urbano y económico de Tarapoto y Yurimaguas avanzó más rápido que el compromiso del Estado para acompañarlo con infraestructura.
Planificar tarde es lo mismo que no planificar.
El país necesita corregir una práctica repetida: reaccionar después del colapso, en lugar de anticiparlo. La Amazonía no puede seguir recibiendo soluciones emergentes como si la urgencia fuera normal.
Hacia una energía justa y sostenible
La solución definitiva —un nuevo sistema de transmisión de mayor capacidad— es indispensable.
Pero también lo es asumir una visión más amplia: infraestructura robusta, gestión preventiva, mantenimiento continuo, y decisiones políticas que consideren la Amazonía como parte esencial de la nación.
La filosofía del desarrollo nos recuerda que una sociedad justa no se mide por su velocidad, sino por su equidad.
Que Tarapoto y Yurimaguas reciban energía estable no debería ser un privilegio, sino un estándar.
Conclusión: que la luz sea un derecho, no una excepción
Las medidas transitorias son un paso necesario, pero incompleto.
El verdadero reto es garantizar que la Amazonía no vuelva a depender de soluciones de emergencia para sostener su presente y su futuro.
Tarapoto y Yurimaguas merecen un sistema eléctrico que les permita crecer sin miedo, construir sin interrupciones y vivir con la dignidad que la modernidad promete.
